La Liberación del Espíritu, por Watchman Nee
Si hay alguien que traza la Palabra sin cuentos ni palabreos, ese es Watchman Nee. ¡Me encanta ese estilo!
El tema central del libro en mención es: El quebrantamiento. Y su planteamiento es totalmente contrario al quebrantamiento del que se suele discursear desde muchos púlpitos. Lee esto: El hombre exterior es quebrantado por medio de la disciplina del Espíritu Santo; es dividido del hombre interior por la revelación del Espíritu Santo.
Al hablar sobre “disciplina” dice: [nuestros pensamientos] son confusos, independientes, descontrolados (…). Allí es donde el Señor permite que nos estrellemos contra una pared y caigamos de bruces, todo para mostrarnos que no deberíamos atrevernos a usar nuestros pensamientos desmedidamente (…). También, Dios arreglará de tal manera nuestras circunstancias para tratar con nuestras emociones (…). Él coloca a las personas que situaciones donde no se atreven a estar demasiado felices cuando están alegres, ni demasiado tristes cuando están deprimidas. Solo pueden depender de la gracia de Dios y vivir por su misericordia, no por sus emociones cambiantes.
El asunto de “revelación” lo asocia con “ver”. Textualmente afirma: “Ver” es el tratamiento del Señor. La palabra de Dios es eficaz, pues nos ilumina para desechar al hombre exterior. No es que después de haber oído su palabra, usted va cambiando gradualmente, como si ver fuera un paso y desechar otro. No, la iluminación es, en sí misma, la destrucción de la carne; las dos ocurren simultáneamente. Tan pronto como llega la luz, la carne muere. Ninguna carne puede vivir en esa luz.
¿Cuándo se produce la unificación de la personalidad? Watchman Nee responde así: Cuando somos quebrantados, el hombre exterior es traído bajo el control del interior, unificando así nuestra personalidad para que el hombre exterior quebrantado pueda ser un canal para el hombre interior.
¿Cómo ministrarnos, luego de un tropiezo? Cito lo que el autor enseña: ¡Con cuánta facilidad la condición del hombre exterior mancha al espíritu con el cual se identifica! Por lo tanto, para purificar el espíritu, uno no debe tratar con él, sino con el hombre exterior.
Espero que éstas pocas líneas haya despertado tu curiosidad por el libro. Y más: espero que el mismo Espíritu Santo te inquiete a leerlo.
Etiquetas: Lecturas
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