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mAxima # 58

Una de mis actividades diarias más importantes es mi formación continua.

Así que siempre estoy investigando, y también estudiando, gran parte del día.

Y ahora debido al Covid-19, las oportunidades en modalidad virtual se han multiplicado en cantidad y calidad.

Hay tiburones (calidad) que enseñan tal tópico, y cobran 10X. También hay calichines (cantidad) que repiten lo mismo, y cobran X. —Significa que ahora puedo escoger de quién aprender, y cuánto pagar.

Respecto a tiburones hay 2 cosas interesantes:

Primero: Unos regalan una parte de su enseñanza, y lo demás te lo venden. —Significa que puedo aprender un poco de todo, casi gratis

Segundo: Como el mar es inmenso, hay tiburones que regalan lo que otros tiburones venden. —Significa que puedo aprender de los grandes, y aprenderlo todo, casi gratis. ¡Es cuestión de saber buscar!

Así es cómo llegué a la mAxima # 58: «Unos venden lo que otros regalan, y otros regalan lo que unos venden».

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mAxima # 57 sobre perspectiva

No siempre puedo visitar mi ciudad natal, pero esta vez no había excusa. Mis padres celebraban sus bodas de oro, y no podría perderme tal celebración.

La ceremonia se hizo en el mismo templo donde mis progenitores contrajeron bodas. En el mismísimo lugar donde fui a una escuela dominical de 50 secciones. Exactamente en el inmenso «atrio» que me sirvió de pista de carrera después de los cultos. En el mismo gran «altar» donde me reconcilié con el Señor varias veces después de ir al cine. —Y un largo etcétera de experiencias muy espirituales y nada espirituales, típico de adolescente.

La agenda era las bodas de oro, pero también quería enseñarle a mi hijo de 5 años el inmenso lugar físico donde sucedió mis primeras nociones de iglesia. Llegamos, cruzamos la puerta, y casi me atoro con mi propia sorpresa. Al parecer, todo se había achicado. La inmensa pista podía recorrerlo en pocos pasos. El altar, ni tan alto, ni tan ancho. Secciones de escuela dominical, ni tanto.

A mi regreso a la capital, mientras meditaba en esta experiencia, una nueva mAxima me vino a la cabeza:

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5 libros por semana

No es común aconsejar a sabios, pero una vez me encontré con uno sabio y curioso, a la vez. —Los sabios preguntan qué libros lees. Los curiosos, cuántos libros lees.

Antes de que aspirara al final de su pregunta, le respondí: ¡Hay temporadas que leo hasta 5 libros a la semana!

Me cautivó su asombro y le conté mi secreto. Le dije que estoy suscrito a portales web dedicados a hacer resúmenes ejecutivos de los últimos libros sobre liderazgo del planeta. Están hechas para que en 30 minutos captes los conceptos claves de cada capítulo.

Evidentemente, estas suscripciones tienen un precio. Pero si mi aconsejado me habría preguntado hoy, 28 de agosto de 2020, le habría dado una gran noticia: el gobierno peruano ha firmado un convenio con GetAbstract, uno de los gigantes de libros resumidos, para que los peruanos podamos leer GRATUITAMENTE todo lo que podamos, hasta el 20 de noviembre. ¿Cómo le hago? Clic aquí, y listo.

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Movimiento de generosidad

La iglesia podría cambiar el mundo —dijo Chris Méndez, de Hillsong Latam— si no nos importara (1) quién se lleva la gloria, (2) de quién fue la idea y (3) quién se queda con la plata.

¡Una cruda realidad en la Iglesia con «i» mayúscula, y también en la iglesia con «i» minúscula!

Me rendí buscando ideas prácticas sobre cómo sacudirnos de este estorbo, hasta que la idea me encontró en mi TikTok: Osito Lima regalando billetes a vendedores callejeros. Más luego vi el reportaje televisivo que le hicieron, y me sorprendió dos detalles de su estrategia:

Uno, no revelar su identidad. Desea que la gente se identifique no con él, sino con la causa: solidaridad.

Dos, no aceptar donaciones. Al que quiso enviarle un donativo para que siga reglando, le pidió que él mismo salga a la calle a regalarlo.

¿Cómo estaría nuestro país si los líderes cristianos tuviéramos la actitud del Osito Lima?

 

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Roles en las ideas

Así como no tiene sentido poseer grandes ideas si no las realizas, igualmente no tiene sentido si no las haces correr.

En el ecosistema de las ideas, hay varios oficios entre los que hacen correr ideas.

Los que convierten las  ideas en propuestas de cien páginas, se llaman autores.

Los que comparten ideas con la agilidad de artesanos de la prosa, se llaman escritores.

Los que laboratorizan ideas, se sirven del feedback global en tiempo real, se llaman blogueros.

Por ello, los que van a convertirse en autores pasan por el proceso del bloguerismo, con la probabilidad colateral de volverse también un escribidor.

Pregunta de reflexión: ¿Cuál es tu papel en el ecosistema de las ideas?

 

¿Tienes un mensaje y quieres convertirte en bloguero?

clic aquí  para más información

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Pensar en digital

Nuestra forma de pensar, no solo afecta nuestra vida, también lo que hacemos en Internet.

Si imaginas que las redes sociales es el nuevo periódico mural, entonces lo llenarás de anuncios.

Si crees que la gran comisión es hacer cultos, entonces cada domingo harás transmisiones de 2 horas.

Si te enseñaron que evangelizar es gritar a los cuatro vientos, entonces harás spam por doquier.

Si te apasiona enseñar la Biblia, entonces harás zooms.

Pero…

Si Internet es un medio de  comunicación, entonces crearás contenido.

Si piensas como creador de contenido para Internet, entonces explotarás no solo el video, también el texto, imagen, infografía y multimedia.

Si cultivas relaciones digitales, entonces activarán sus videos cuando hagas zoom

¿Qué otras formas de pensar debemos cambiar?

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Salud, colegas

Un saludo a todos mis colegas, de aquí y de allá.

A los que huelen a ovejas, y también a los que huelen a oficina

A los que interceden nombre  por nombre, y también a los que encargan a guerreros.

A los de terno y corbata, y también a los de blue jeans y barba larga.

A los que van a tu casa, y también a los que reciben en la oficina.

A los que cuidan un pequeño rebaño, y también a los que lideran una gran organización.

A los que acaban de empezar, y también a los que van de salida.

A los que lloran en público, y también a los que solo lloran en privado.

A los que recuerdo y no recuerdo, y también a los que no me recuerdan.

A todos ellos, y por todos ellos, brindo con un clic.

 

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Gracias al Covid-19

El Covid-19 sacó a la iglesia de los templos.  Siempre hemos dicho que iglesia y templo son conceptos distintos, pero en la práctica nos resultó imposible separarlos, hasta que llegó el Covid-19.

El Covid-19 regresó a la iglesia a casa. Lo que hacíamos en casa tenían otros nombres: devocional familiar, altar familiar, grupo pequeño, célula, etc. Pero nunca iglesia, aunque así empezó todo. Hasta que el Covid-19 llegó.

El Covid-19 convirtió a la iglesia de «fin de semana» a una iglesia de «todos los días». Siempre hemos dicho que lo más importante en una iglesia es lo que hace de lunes a viernes, pero en la práctica todo el presupuesto y energía se va el domingo. Hasta que apareció el Covid-19, y ahora tenemos una iglesia predicando hasta el cansancio.

¿Por qué más daríamos gracias?

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Iglesia del futuro

Leí un artículo sobre el futuro de la iglesia, escrito por Carey Nieuwhof, en la que plantea 5 características de la iglesia cuando pase la pandemia.

Básicamente, dice que la iglesia del futuro:

  1. Se enfocará en todos los días, no solo domingos.
  2. Verá lo online como normal y real.
  3. Podrá escalar con facilidad, gracias  a lo digital.
  4. Invertirá en lo digital, como alta prioridad.
  5. Sus fieles podrán ofrendar digitalmente, con toda normalidad.

Fue escrita en inglés, por lo que pedí permiso al autor para traducirla al español y compartirla con mi equipo. —Clic aquí para bajarte la versión completa en español.

¿Qué otra característica digital tendrá la iglesia del futuro?

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Liderazgo digital Covid-19

Lo que se dijo que vendría, ya vino. Y vino abruptamente, empujado por el Covid-19. Solo queda decir «bienvenido».

Me refiero a la transformación digital; también llamada la cuarta revolución industrial.

La principal característica de esta transformación es llevar todas nuestras actividades al mundo del Internet.
Los líderes eclesiásticos aún masticaban esta idea, hasta que llegó la pandemia. Abruptamente, el experimentado y el principiante ministerial han volcado todas sus actividades ministeriales al Internet. Simplemente, porque no existe otra alternativa para seguir pastoreando a las ovejas.

Este nuevo contexto digital al que acabamos de entrar nos exige un sin fin de habilidades digitales. Te comparto 3 de las más básicas.

Cruzar información

Tener una cuenta en Facebook te hace poseedor de un medio de comunicación. Sé que para muchos es una moda, o una herramienta para chatear, pero en su real dimensión es un medio. —Es el cuarto medio de comunicación social.

Si lo anterior es cierto, y ya que ahora los líderes eclesiásticos estamos usando al máximo, se nos exige pensar como periodista. Y un buen periodista, antes de publicar una noticia, roja o amarilla, primero «cruza información» para estar seguro al cien por ciento que la fuente es verídica.

Si no lo hace, viola uno de los más sagrados mandamientos: no dirás falso testimonio.

Hace unos días, un malcriado publicó un pantallazo del muro de un famoso predicador, pidiendo diezmos para que ore por tu protección del Coronavirus. ¡Y ni te imaginas cuántas veces fue compartido por creyentes enardecidos por tales mercantilistas del evangelio!

Muy pocos se dieron la molestia de cruzar información, es decir, confirmar si ese post realmente proviene del muro del predicador en mención. Más pesó el dedo acusador, que el dedo navegador para corroborar la información. Por no agregar ciencia a su celo, cayeron en falso testimonio.

En términos prácticos, no des Like a primera vista, sino después de leer toda la publicación, si estás de acuerdo. Tampoco compartas cualquier cosa, a menos que tu conciencia te autorice.

Máximo potencial

Todo líder tiene un mensaje que compartir. Es una verdad absoluta. El único detalle es que hasta antes del Covid-19, el formato más explotado era el púlpito del templo. Por ello sus redes sociales estuvieron abandonados. Por ello la última publicación en su Timelime data del año pasado.

Pero ahora con los habitantes del planeta en cuarentena, y la adopción de las redes como púlpito, todos los líderes nos hemos convertido en instagramers, youtubers, faceros y tuiteros, ¡hasta el aburrimiento! Y como se entiende poco de formatos en el mundo digital, creen que transmitir los cultos por redes sociales es el máximo potencial del Internet.

Ahora mismo nuestros escolares están pagando las consecuencias del desuso y subuso del Internet. Te doy un ejemplo: Todos los colegios tienen redes sociales, pero no tienen una proyecto de educación virtual. Igual pasa con las iglesias: Todos tienen redes sociales, pero muy poquísimas tienen proyectos de discipulado, y formación de líderes.

¿Y ahora, qué podemos hacer?

Aprovechar la cuarentena para aprender de los que están haciendo algo, y sobre todo, asesorarse sobre todo el potencial que tiene Internet. Las preguntas pendientes de respuestas, son: ¿Cómo usar Internet para organizar nuestras iglesias y ministerios? ¿Cómo hacer discípulos, entrenar líderes y plantar de líderes… en Internet?

Creatividad digital

Hay 3 formas cómo las iglesias se están organizando en plena cuarentena. La primera forma es, a tal o cual hora, citar a su feligresía a Facebook para expectar un programa, que incluye adoración, anuncios, prédica, y ofrenda. La segunda forma es, que los grupos pequeños se reúnan virtualmente para socializar y compartir un mensaje. La tercera forma es, promover que las familias se reúnan, canten un par de canciones, y que papá comparta algún pasaje de la Biblia.

La primera es lo mismo de antes. Ya vas al templo para expectar un lindo programa, si no te quedas en casa para expectarlo vía Internet.

La segunda es lo más relacional que exista, pero con el riesgo de extinguirse con el tiempo. Tal cual sucede con los noviazgos a distancia. Por más que hablen por Skype, con el paso de los días se enfría.

La tercera es lo ideal, pero muy pocos papás tienen el entrenamiento suficiente para cumplir su sacerdocio.

Sea como se organicen, con o sin pandemia, lo cierto es que la gente poco a poco deja de participar de la vida iglesia. Por ello hay muchas iglesias que por 20 años consecutivos tienen la misma cantidad de fieles. ¿Crecen juntos? ¿Envejecen juntos? ¡En pocos casos! En más de los casos, por una puerta entran y por la otra salen. Como la piscina.

Por ello propongo que los líderes cumplamos nuestra real función: «perfeccionar a los santos para la obra del ministerio» (Efe 3:11). ¡No para el ministerio del pastor! ¡No para el ministerio de la iglesia! ¡Si no para sus propios ministerios! Y con o sin pandemia, entrenarlos (digitalmente) para cumplir su sacerdocio en casa y su reinado en la calle. Ello implica crear recursos digitales de evangelismo, discipulado y liderazgo. No simplemente videos para consumir pasivamente, sino de verdaderos «procesos», interactivos y automatizados, de formación espiritual.

Producir estos recursos, en este contexto, implica que los líderes aprendamos a ser creativos, pero digitales; a trabajar en equipo, pero virtuales; altamente productivos, pero en la nube.

Entonces

No creo en iglesias virtuales, propiamente. Iglesia es gente en relación física unos con otros. —En ese sentido, lo virtual es un complemento, no la esencia.

Cuando arribemos a la nueva normalidad, los líderes más estratégicos y audaces habrán construido una iglesia virtual en paralelo a la iglesia organizada. Y estoy seguro de que la gente apreciará más las relaciones físicas, por tanto serán más selectivas.

Esta pandemia nos está empujando a usar seriamente los recursos digitales, y a transformar nuestra filosofía de ministerio, de ovejas dependientes a leones autónomos.

Pregunta de reflexión: ¿Cómo estás preparándote para lo que se viene?