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Hablar a la cámara

¡Me es más fácil hablar a un auditorio que puedo ver, que a uno que no puedo ver!

Después de predicar por muchos años, digamos que ya sé de qué puedo conferenciar y de qué jamás. Pero eso no significa que puedo hacerlo bien en múltiples formatos.

Predicar cada domingo no significa que podría comunicar el mismo mensaje a través de libros.

Conferenciar en eventos no implica que podría llevar el mismo mensaje a través de mi celular.

Recuerdo la primera vez que me atreví a grabar en video una serie de mensajes. Ya que uno de mis más fieles voluntarios se graduaba de comunicador, aproveché su fuego servicial para dar mis primeros pasos en televisión. ¡Ni se imaginan la frustración con la que regresé a mi casa! ¡Qué terrible hablarle a nadie! Peor aún, cuando el que camarógrafo con una mano toma su café y con la otra me mantiene al centro de su pantalla, y de vez en cuando me hace muecas con la boca y ruletas con la mano.

Ya en casa, mientras veía la grabación ya editaba, me entró la duda si esto era lo mío o no. Reconciliarme con mi fisonomía fue el precio. Valorar mi entonación el ticket.

Hay quienes nacen fotogénicos. Yo no. Aún estoy tomando varios cursos para parecerlo. Y como «acción vence a la perfección», estoy grabando casi semanalmente para mi canal en YouTube.

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Iglesia virtual

¡Nunca más volverá la iglesia a la normalidad que conocíamos!

Cuando el Covid-19 sea historia, la iglesia tendrá que desarrollarse en una nueva normalidad.

En la normalidad que dejamos, la iglesia claramente tenía doble expresión: Iglesia organizada e iglesia orgánica. —Organizada, implica alquilar un local, ponerse un nombre, anunciar en Facebook sus días de reunión, levantar un equipo de voluntarios, y constituirse como persona jurídica. Orgánica, implica simplemente relacionarse y ayudarse mutuamente, por encima de nombres y organigramas.

En la nueva normalidad, además de iglesia orgánica y organizada, también habrá la «iglesia virtual». Esta tercera capa, implicará relaciones virtuales, cursos automatizados en internet, equipos virtuales, mentoría digital y proyectos en la nube.

Esto recién empieza, así que sigamos aprendiendo.

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Cuarentena en vivo

Vino la cuarentena, y todos los pastores nos fuimos al máximo nivel de comunicación audiovisual: En Vivo.

  • Sin calentamiento previo con blogs de texto
  • Sin iniciarse como podcaster.
  • Sin pisar el mundo de las infografías.
  • Sin quemarse con videos desde el escritorio.
  • Sin sudar con micro-producciones para la FM/AM.

Tómalo como un milagro, o como “no hay otra”. Espero que perdure aún después de la vacuna.

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Filosofía en la cola

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Cuarentena y qué más

Totalmente de acuerdo con la cuarentena como medida para evitar el contagio masivo ¡Pero esto ya es un exceso!

No es la única forma de afrontar la pandemia. Si nuestra parte es evitar salir de casa, la parte del gobierno es “tomar pruebas a la mayor cantidad de personas”.

Ya me cansé de escuchar a un presidente airoso al mostrar sus números como trofeo. Cree que porque ayer tomó mil muestras y hoy 2 mil muestras, su capacidad ejecutiva se duplicó. En lugar de mostrar cuántos hizo la semana pasada y cuántos esta semana, que presente sus cifras en porcentaje y tendrá de qué gloriarse: Números de pruebas dividido entre población, y multiplicado por cien. Solo así sabrá, y sabremos todos, si está siendo eficaz con su tarea.

¡Y por favor, que sea más líder! Alguien capaz de lograr diez mil cosas sin sentirse héroe. Rodearse de ministros de baja RAM, asesores de cafecito y empleados síncronos, le impide llegar a todo el país, y llegar antes de tiempo. Fondos no le falta para reclutar a los mejores, y ponerlos a competir entre ellos en modo asíncrono para llevar oxígeno a los hospitales y personal médico donde falta. — Tipos como el sacerdote católico de Iquitos, que logró en un día lo que a un alcalde le habría tomado un año.

Aceptaré esta nueva fecha para salir de casa, pero también exijo a nuestro presidente que se ponga en modo pulpo. Para eso regresó de Canadá, y se sentó en la silla de Pizarro.