Hablar a la cámara

¡Me es más fácil hablar a un auditorio que puedo ver, que a uno que no puedo ver!

Después de predicar por muchos años, digamos que ya sé de qué puedo conferenciar y de qué jamás. Pero eso no significa que puedo hacerlo bien en múltiples formatos.

Predicar cada domingo no significa que podría comunicar el mismo mensaje a través de libros.

Conferenciar en eventos no implica que podría llevar el mismo mensaje a través de mi celular.

Recuerdo la primera vez que me atreví a grabar en video una serie de mensajes. Ya que uno de mis más fieles voluntarios se graduaba de comunicador, aproveché su fuego servicial para dar mis primeros pasos en televisión. ¡Ni se imaginan la frustración con la que regresé a mi casa! ¡Qué terrible hablarle a nadie! Peor aún, cuando el que camarógrafo con una mano toma su café y con la otra me mantiene al centro de su pantalla, y de vez en cuando me hace muecas con la boca y ruletas con la mano.

Ya en casa, mientras veía la grabación ya editaba, me entró la duda si esto era lo mío o no. Reconciliarme con mi fisonomía fue el precio. Valorar mi entonación el ticket.

Hay quienes nacen fotogénicos. Yo no. Aún estoy tomando varios cursos para parecerlo. Y como «acción vence a la perfección», estoy grabando casi semanalmente para mi canal en YouTube.

— Justo Llecllish M.

— Pastor de Héroes21, Director de FaxJuvenil, CEO of ENTERMINISTRY.COM™. Autor de numerosos estudios sobre liderazgo y ministerio juvenil, conferencista en eventos juveniles.

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